“La implicación en lo que estoy haciendo hace que el espectador vea la importancia de mi trabajo”.

Esta es una regla general que intentó mantener cuando camino por la calle empuñando mi cámara. El street photography no es solo un estilo —con una evolución acelerada gracias a la tecnología— es también narración periodística. Hablamos de retratar una sociedad o un tipo preciso de personas que salen a la calle con motivos diferentes. Cuando te sumerges en la fotografía instantánea, generas una experiencia que te permite ver la fugacidad de la noche y la rutina del día de cualquier ciudad. Cada lugar tiene su ritmo, cada espacio tiene sus horarios y esa es la descripción puntual que pretendo conseguir a través de la narración visual.

Actualmente somos muchos los que buscamos en la fotografía un refugio. Algunos fotógrafos van a las calles y otros se quedan en el estudio. Pero los que pretendemos entrar en el mundo de los callejones, el ruido, el movimiento, la energía y el caos, sabemos que al estar sumergidos en el centro de una ciudad, debemos decirle al mundo “enséñame lo que tienes". Esperando con gran expectativa que todo ese vaivén de personas te haga partícipe de su actividad.

Desde mi punto de vista, hay dos cualidades que no deben fallar cuando te sumerges en buscar la instantaneidad de las emociones: la selectividad y la paciencia.

La selectividad: No siempre tiene que ser una gran foto, nada reemplaza la experiencia del momento. Vivir antes de congelar el tiempo, aprender a observar todo aquello que se mueve con un patrón determinado, encontrar con el disparador la habilidad de darle real importancia a un determinado momento. encontrar entre tantas acciones y tanto movimiento la razón para hacer street photography.

La paciencia: tomarse el tiempo para observar. No todo se trata de rapidez, buscar el momento adecuado también hace parte del proceso para encontrar lo que queremos transmitir de la calles.

El trabajo de mi ojo es estar atento, muy atento a mi alrededor. Esta continúa búsqueda de imágenes cotidianas, me permite seguir haciendo fotos en las calles o donde voy. La acción de levantar mi cámara o convertirme en un participante de la escena con mi mirada, me lleva a conocer gente nueva o simplemente a tener un antes y un después de un disparo. No puedo imaginarme que es una foto sin algo que contar, cada foto tiene esa pequeña anécdota que le da un toque de distinción sobre cualquier otra foto. En mi caso he encontrado en la fotografía de calle una manera diferente de hacer un contacto con la gente y mezclarlo con lo que más me gusta hacer. Cuando pienso en lo que estoy viviendo, mientras trabajo, se que respondo a una necesidad de preguntarme sobre todo lo que está pasando en mi contexto; y a su vez como respuesta encuentro un fuerte argumento, que describe la sensibilidad que tengo hacia lo cotidiano.


Fotografo: Felipe Tobón Escrito por: Pablo P. Lavilla y Felipe Tobón